17 / 02 / 2017

COWARD NOZOMI, 17 / 02 / 2017

Hace bastante que no publico una entrada decente y admito que faltara bastante aun.  Estoy un poco desorientada sobre lo que quiero hacer, o sobre lo que estoy haciendo. No me identifico, y me aterra nunca volver a identificarme. Hace poco que entre a la universidad y ha supuesto bastantes cambios en mi vida jeje , conocer gente nueva  , acudir a clases , tener responsabilidades, han habido muchos cambios, ya no tengo tanto tiempo para reflexionar y me asusta no volverlo a hacer. Soy una persona bastante silenciosa podría asegurarse,  normalmente no reflexiono en voz alta, solo dejo que mis pensamientos desfilen como mejor puedan y cuando veo vale  la pena, lo escribo.  Pero volveré a colarme en la rutina, necesito poner en orden estas ideas incoherentes, necesito que sean  menos difusas  para poder actuar. No me desagrada ir, es solo que en ocasiones no tiene sentido, me pregunto si está bien hacerlo, y creo que esa ya es una mala señal de cómo van las  cosas. No creo sea la carrera, pues no logro identificarme con ninguna, yo no siento que sea mi lugar, estamos aquí para crecer como personas y esa idea siempre me ha gustado;  cada vez que me la recalco, me digo que es fascinante existir para aprender, pero, ¿realmente estoy aprendiendo algo cada vez que acudo a clase? ¿Estoy creciendo como persona? , o por el contrario me estoy volviendo menos persona. Estoy entrando en un retroceso crítico, presiento que estoy  aceptando las cosas aun sabiendo que sobreviven sin sentido. No me gusta quedarme en la duda, pero ¿entonces cuál es la salida? , estoy atrapada, y me entretengo con cosas externas al propósito inicial .¿existe algún propósito? Me siento confundida, inconforme, inferior, no me hallo. En mis compañeros no encuentro nada que me llame, siento que quiero una señal, quiero saber para donde voy, quiero que alguien genere en mí una motivación, saber por qué estoy ahí.

Ahora mismo me estoy leyendo Demian de  Hermann Hesse este escritor siempre me ha causado curiosidad y este libro no es la excepción. Creo que usa muchos simbolismos en la historia.

Mi deseo no es quejarme sin razón, ni rebelarme sin causa pues las decisiones fueron mías, solo mías. No todo ha sido malo, de hecho he conocido a bastantes personas, y eso me entretiene; a veces veo belleza en algunos, una belleza extraña que no había identificado antes. El carisma existe y también la dulzura en la mirada.

 

Mi primer trabajo me ha dejado…

-Dinero

-Dolor de pies.

-Ganas de quedarme en la casa todo el día.

Bueno, de hecho ha dejado muchas cosas aparte de esto.

Quisiera comenzar con que he podido conocerme más. Yo soy muy insegura de mí misma y siento que lo que yo doy nunca es suficiente. Pero estos días vi que puedo ser capaz de hacer mucho más de lo que creía, puedo entregarme y comprometerme firmemente con las cosas porque al final, respondo con todas las de la ley. También puse a prueba mi tolerancia con las personas, que  de hecho ya sabía que era muy fuerte, lo débil, como siempre lo he dicho, es mi facilidad de irritarme con cualquier cosa. Me di cuenta, además, de que no soy tan egoísta como pensaba, de que trato de incluir a los demás y pienso cómo afectan mis decisiones a los que están a mi al rededor.

Lo más importante es que no puedo fingir ser otra persona. El primer día, que estaba tan entusiasmada, me imaginaba cómo iba a atender a los clientes… con una sonrisa de oreja a oreja, siendo muy abierta y sociable con todos. Pero la verdad, ¡nunca sucedió!

Seguí siendo la chica seria, tímida y callada. Creo que eso me permitió abrirme con unos clientes y cerrarme con otros. Por un lado, a muchas personas les fue más fácil ser atendidas por mí, porque a fin de cuentas soy amable y varias veces me vieron tierna. Mientras que otros, necesitaban a alguien que les diera más detalles y hablaran más con ellos.

Me di cuenta además, de que aunque soy seria, tímida y callada, soy muy evidente con mis sentimientos y emociones. De verdad, aunque lo intentara fuertemente, no puedo engañar a nadie y me siento muy orgullosa de ello. Es una prueba de que odio mentir y de que me mientan. Lo digo porque, muchas veces, en este trabajo las empleadas engañan a los clientes para que les compren algo, les dicen que el producto está en descuento (cuando solo les están dando un precio más alto), que es el último producto de su clase en existencia, etc, etc… Y yo, ¡simplemente no puedo hacer eso!

A mí me gusta que los que me están vendiendo algún producto me digan con sinceridad los pros y los contras de llevármelo o no. Entonces yo, ¿por qué siendo empleada tengo que meterle a las malas el producto a alguien? En vez de eso, prefiero pensar en otras formas para hacer sentir a gusto al cliente. Pero dejando de lado mis beneficios económicos y haciendo a las personas mi prioridad.

Así lo hicieron mis abuelos y mi abuelita lo sigue haciendo. Pues yo tomo su ejemplo aunque sé que la sociedad no funciona así sino como perros hambrientos.

En definitiva, mi primer trabajo me dejó claro que yo no concuerdo con esa empresa… No entiendo la necesidad de engañar cuando comprobé en esta experiencia que yo, siendo lo más sincera posible, pude vender bastante bien. Tampoco entiendo porqué trabajar tanto tiempo y sin descanso, porque de esa forma llegué a odiar mi trabajo y me sentía miserable.

Hay mejores formas de hacer crecer una empresa… y sé que la forma que esta empresa está ejecutando es injusta e inhumana. Pero también sé que no es la única empresa que lo hace y me preocupa encontrarme en un trabajo peor… Lo que no sé es cómo toda la gente que trabaja en estas empresas se aguanta tanto, cómo dejan que sus vidas se conviertan en solo hacer dinero…

En fin, mi cabeza lidia con dos pensamientos y este fue el primero. Fue como mi diablito interior posado en mi hombro. Mi próxima entrada será entonces el ángel que no quiere culpar a los demás sino a sí mismo.

Otra nueva experiencia

Era 17 de diciembre del presente año cuando recibí una llamada para ofrecerme el empleo de temporada que tanto había esperado tener; obviamente, no dudé en aceptarla y ese mismo día me pidieron que fuera para la inducción.

Los primeros dos días fueron casi geniales, me encantaba atender a la gente y de hecho, en esos días pude vender muchos productos, era como si hubiera nacido para ello. (Exagerando, claro. No tengo ningún dote de vendedora, me falta más carácter, un mejor tono de voz y saber bien qué productos tenía. Eso sí, ganas de trabajar no me hacían falta).

Pero todo ese entusiasmo con el que empecé, se fue deteriorando; y la única semana en la que estuve trabajando pareció ser como todo un año. ¿Por qué? El primer día me dijeron que tratara de no sentarme en toda la jornada, por que los jefes estaban pendientes a través de las cámaras y regañaban por cuanta cosa no estuviera funcionando. Era una jornada de 12 horas, sin la hora en el almuerzo  (debíamos comer lo más rápido que pudiéramos porque “debíamos atender a los clientes”). ¿Es en serio? ¿11 horas y 50 minutos casi continuos de pie? ¿Y… pagan horas extras? En absoluto.

Era la temporada, navidad, año nuevo, capitalismo en toda su expresión… Bueno, se supone. Pero lo cierto es que en esos días no se veían tantas almas comprando regalos; aún así los jefes eran “estén pendientes que ya van a llegar los clientes”. Me daba era risa.

Lo que más me hizo odiar mi primer trabajo fueron los jefes. Yo podía ver cómo nos esclavizaban, pero ninguna de mis compañeras parecía que le afectara. Ese tipo de personas, no van conmigo. Querían que trabajáramos como máquinas y ya. Cuanto más dinero hiciéramos, mejor. Pero no nos daban ni un centavo más por ello. Ni siquiera nos daban un descanso, a muchas les tocó trabajar el 25 de diciembre. ¡Maldita gente! No entendían que uno tiene una familia con la que uno quiere estar y compartir… Solo les importaban ellos y su dinero.

Los últimos días de ese trabajo, volví a mi verdadero ser; ese que le desagrada la mayoría de gente. Ya no soportaba ni a los clientes y mucho menos a esos niños que ya no les enseñan valores, dicen y hacen lo que se les da la gana.

Algo bueno que me pasó los primeros días fue que la misofonía de la cual padezco disminuyó un poco, pero con el estrés y la rabia de los últimos, volvió… y casi atenta contra mucha gente que llegaba a comprar.

Quiero profundizar más mi experiencia, lo que sentí y percibí. Esto solo fue lo que a simples rasgos aconteció, lo otro lo analizaré en otras entradas.

Que dolor de cabeza.

COWARD NOZOMI, 27 de Diciembre  2016.

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No sé muy cómo empezar este post;  por cierto feliz navidad y próspero año nuevo, espero que estén pasándola muy bien y si no es así, les deseos mis mejores energías que los tiempos difíciles también son pasajeros.

wowwow

Ayer llegue de un largo viaje por el llano de Colombia, me fui a Tauramena , un hermoso municipio del Casanare . Fue un viaje reparador en donde recargue energías para terminar bien el año y comenzar con toda! el siguiente.

Me gusta ver el fin de año como un cambio de página, un nuevo comienzo, me reconforta verlo de esa manera, y no me lo cuestiono jejeje.

Este viaje me gusto en especial porque compartí con gente desconocida y llegue a admirarme por la belleza que vi en uno de  ellos;  es que no lo creía pero las virtudes existen. Alguien alguna vez no hace mucho me llamo poeta frustrada, y en parte coincido con  ello. Soy una poeta de la vida pero no por la poesía .Para mí hay  cosas que sencillamente no es posible describirlas con sonidos tan imprecisos como el de las palabras. Hay experiencias que tienen una tonalidad en específico y que al intentar narrarlas  corres el riesgo de proyectar un color distinto, poco preciso. Eso genera mucha frustración, pero correr el riesgo es lo mejor, necesitas sacarlo.

Hubo alguien a quien maravillada vi plasmada la  nobleza con todo su esplendor y es que tienen  que creerme,  hay conceptos que solo logran solificarse en contadas ocasiones. Conceptos abstractos como el de la bondad y la nobleza son  palabras súper imprecisas que tienen connotaciones  distintas muchas veces en función de un uso muy a la ligera.

Lo que vengo a contarles es solo un descubrimiento de la bondad  que vi en el  otro; suena muy simple, saben?.

Entre efectos del alcohol solo pudo demostrar que dentro de sí emanaba una belleza de persona, ¿quién lo creería?, fue su mejor demostración de lo que llevaba dentro;  caminaba entre pasos torpes consecuencia de una desmedida selección de  tragos. Hablaba y sonreía con tanta sinceridad;  lo delataban sus ojos y su boca, se movían con libertad y procuraban plasmar como mejor podían con palabras sus tormentos y deseos.  

Se veía aún más joven de lo que  era, con el pelo despeinado y el cuerpo bailando entre movimientos de caderas. No tenía miedo  jeje pronto se avergonzaría. Era tímido cuando estaba consiente.

Es extraño aun no me lo puedo explicar pero  mientras hipnotizada lo miraba el corazón se me hincho de amor. Era amor lo que sentía, pero no un amor consecuencia de algún tipo de pasión o atracción hormonal  sino que enserio amaba que existiera, valía la pena existir sabiendo que gente como el existía también.

Sé que aún no lo he logrado, no he ilustrado lo que quiero, y sería imposible hacerlo,  solo yo estaba ahí  .Las virtudes se hacen reales porque las solificamos entre nosotros. Es un lenguaje   creado con el propósito de describir lo indescriptible y es ahí donde me pregunto,  ¿cómo es que las identificamos? , ¿Cómo es que sabemos que hay sinceridad en una sonrisa, que hay honradez en una decisión o  que hay bondad en una palabra? ¿Cómo es que definimos sin darnos cuenta estos pequeños detalles? . Es como si decoráramos con estas palabras la belleza que vemos en el otro. Entonces todos seriamos poetas. Sin pensarlo cuando lo veía, atolondrado o consiente,  me decía que de el  emanaba nobleza pero ni siquiera logro explicármelo como. No había gesto en particular que lo ilustrara, era complejo identificar porque lo decía.

Cuando nos preguntan qué querremos de una relación normalmente se dice que se desea sinceridad, fidelidad, amor, comprensión…etc, pero y si esos  conceptos se hicieran reales  de distintas maneras para cada uno. Si lo que vi en él, solo lo vi yo, ¿cómo puedo decir que había realmente  bondad cuando era la única que lo definía de esa manera?

THE NAME OF THE WIND

ropa

COWARD NOZOMI, 26 de noviembre 2016.

La verdad es que no he escrito con mucha regularidad como lo hacía antes; no se sobre que escribir, o tal vez si lo sé. Este es un blog que inicialmente y espero siga así, fue creado como una  salida para poner mis ideas un poco más en orden, para que no me sulfure con tantos pensamientos pero  tengo que confesar; no soy muy persistente y a veces cuando no sé qué escribir decido no hacerlo.

Soy una persona con muchos altibajos, la estabilidad me cae mal, no la soporto, mis emociones se revelan a cada rato y la verdad es que no he puesto mucho empeño en  dominarlas. Soy muy alcahueta y me someto; No me juzgo pero tampoco me acepto completamente; me siento cansada, encerrada y creo que también un poco loca. Nadie lo entiende y tampoco espero que lo hagan, porque eso es pedir demasiado; estoy limitada y yo he optado porque sea así. Este año no fue el mejor de los años, fue un poco traumático y doloroso ; de hecho ,describirlo con palabras es un error , no llega a ser exacto; pues ser dramática implica triplicar el impacto de mis experiencias ,entonces  si , fue traumático, y no me avergüenzo de decirlo .Me caí , sigo en el piso , estoy revolcándome en mis lamentos y ¿qué más da ?, sí , he esperado  que alguien llegue y me de la mano , y ¿qué? no llegara porque ya no lo esperare más. Estoy cogiendo impulso, analizando mi entorno, percibiendo mis miedos y aclarando al fin, mis dudas; Hay pasados que estorban y este año  fabrique muchos de ellos, fue el precio que pague por comprender lo equivocada que estaba de mi misma.

Cálmate, cálmate.

Todo tiene su función de ser,  llegara el momento cuando tenga que hacerlo; ahora mismo; mientras la luna se cola en el cielo, con sus  estrellas cantando mi nombre y una de ellas reluciente solicitando mi compañía. Porque la tranquilidad lo amerita, el silencio lo confirma  y la oscuridad lo reconforta. Amo la noche, pues calienta con su abrazo, un  calor distinto a cualquiera, innato, sin intermediarios ni complicaciones.

Con fuertes brazos me  aprieta,  obliga a sentar cabeza y exige  dejar el bullicio a un lado. Sin dramatismos, controla mis manos y con ellas disipa la niebla hasta  sacarme  del teatro en el que estaba atrapada, – cambia de papel- me ordena. Me rapa el libreto y lo tira al fuego; que curioso; –y ¿ahora qué?- pregunto; que mala pregunta.

 

 

 

Tal vez no fueron tanto estorbo como creí, he crecido y cuesta aceptarlo.

PDTA: La imagen y el titulo no tienen  nada que ver, es un libro que estoy leyendo y lo recomiendo, es genial!. EL NOMBRE DEL VIENTO ,pongo una imagen del libro en ingles porque me siento cool   jejej pero realmente lo leo en español .

Una antigua vida

Un elegante peinado hecho en la tarde de ayer hace que tenga un sueño bastante incómodo. Desayuno un poco de arroz con acompañantes. Voy a mi habitación y empiezo a maquillarme: Blanco, manchado de un rojo escarlata y decorado con líneas negras. Me pongo mi kimono y lo sujeto con un hermoso pero pesado obi. Calzo mis okobo mientras mi okasan me da la buena suerte golpeando las dos rocas como usualmente lo hace. Voy a una casa de té y estoy  hasta más de la media noche trabajando y aprendiendo de mi hermana geisha.

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Es así como me vi un día.

Y no es  como si solo quisiera serlo, se remonta a mi pasado. Antes de esta vida que tengo ahora aquí en Colombia, antes de tener esta familia, este cuerpo y personalidad.

Creo fielmente que reencarnamos en otro cuerpo cuando morimos.

Todas esas experiencias, sentimientos, todo lo que fuimos nosotros queda en nuestro subconsciente guardado para cuando los necesitemos. De ahí obtenemos un poco de nuestra personalidad, aunque se vaya adaptando según los nuevos conocimientos de la vida nueva, la cultura, las creencias, tradiciones…

Tal vez es por eso que hay muchos que no se adaptan a su sociedad, tienden a revelarse y mostrar otra cara. Tal vez eso es lo que nos hace ser creativos.

Creo que por eso, somos únicos. Porque no solo tenemos lo que aprendemos en esta vida sino que ya tenemos habilidades, miedos, cualidades de antes.

Personalmente, me vi como una maiko (aprendiz de geisha) por unas cuantas razones.

  1. Era apenas una niña que no había visto mucho de otras culturas y soñaba con aprender todo sobre las mujeres con cara pálida y ojos rasgados.
  2. Es muy fácil aprender idiomas orientales para mí.
  3. A veces mis comportamientos son muy “orientales”.
  4. También mi personalidad y mis creencias.
  5. Entre otras cosas.

No solo creo que hubiera sido geisha, sino de otras culturas orientales mucho más antiguas. Es como también tengo muchas conexiones con los años 40 en New Orleans como afroamericana.

En fin, creo que todo en este universo “no se destruye sino que se transforma” hasta el alma de las personas. En otras palabras, todo se puede reciclar, porque la naturaleza es en sí un ciclo de vida y no puede parar simplemente en la muerte, sino que continúa evolucionando.